
Hay algo que me llama muchísimo la atención: En las reuniones online hemos aprendido a compartir pantalla, a levantar la mano virtual, a grabar sesiones… pero seguimos aceptando con total normalidad que algunas personas (o muchas) que asisten, tengan la cámara apagada.
Nunca he entendido por qué y siempre pienso lo mismo. ¿Os imagináis una reunión presencial en la que una persona entrara en la sala, desplegara un biombo delante suyo?
“Tranquilos, estoy aquí. Os escucho perfectamente.”
Sería raro de narices.
Y en cambio, en las reuniones virtuales hacemos exactamente eso y ya nadie se sorprende.
Cuando algunas cámaras están apagadas la reunión sigue adelante. Se habla, se comparten documentos, se toman decisiones… pero para mi, falta algo. Quien está hablando no sabe si los demás le están siguiendo, si alguien tiene cara de duda, de ofendido, si una explicación ha quedado clara o si alguien está impaciente a punto de intervenir.
Hablar a una pantalla llena de iniciales no es muy motivador ni efectivo (comunicativamente hablando) Necesitamos ver a las personas para comunicarnos bien. Una sonrisa, un gesto de sorpresa, alguien que frunce el ceño, o que asiente o niega mientras hablas… Todo eso forma parte de la conversación
¿Por qué la gente apaga la cámara?
No creo que exista una única razón. Algunos porque trabajan desde casa y no quiere enseñarla o igual están en la playa…
Otros están “muy cómodos” en pijama…
Otros simplemente no se sienten cómodos viéndose en pantalla.
Algunos tienen mala conexión. Pero son muchos menos de los que usan esta excusa
Y sí, también están los que aprovechan la reunión para contestar correos, hacer otra tarea o incluso preparar la comida sin que se note mucho…. A ver quién no lo ha hecho alguna vez…
Hay una enorme diferencia entre conectarse a una reunión y estar realmente presente en ella.
La cámara no garantiza que alguien esté atento (si la reunión es incomible, ya puede haber cámara…), pero ayuda. Y ves las caras, aunque nadie diga nada, recibes un feedback constante.
¿Cómo pedir que enciendan la cámara sin sonar como un sargento?
Creo que el error está en convertirlo en una orden. “No se admite entrar sin cámara.” O “es obligatorio tener las cámaras encendidas”
Ese tipo de frases suelen generar rebote y un disparador de excusas.
Creo que es mucho más efectivo explicar el motivo. Por cierto, desaconsejaría que lo hicierais al inicio de la reunión y por sorpresa. Es mejor, una vez terminada esa reunión con biombos y proponer que en las próximas “demos la cara”.
Algo tan simple como:
“Si os parece, a partir de la próxima reunión, mantengamos la cámara encendida siempre que sea posible. Nos ayuda tener feedback de lo que decinos: si nos estamos explicando bien, si algo se malinterpreta…y hace que la reunión sea más cercana. Si alguien hoy tiene un motivo para no hacerlo, que me lo comente.”
Las videoconferencias no sustituyen a las personas. Sólo sustituyen la distancia.
Seguimos necesitando mirarnos, reaccionar, comprobar si provocamos una sonrisa, un levantamiento de cejas, un ceño fruncido o la cara de “eso no lo veo” o un “sujétame el cubata”.
Todo eso también forma parte de una reunión.
Así que la próxima vez que tengas la tentación de apagar la cámara, preguntémonos si entraríamos en la sala con un biombo delante de la cara.
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